Sábado de suspenso: ¡”El sapo de caña”!


Fuente: pixabay

Muchas gracias queridos amigos por la compañía y lectura de mi post, los días han pasado muy rápido, nuevamente hemos llegado al día sábado, día en el que mi blog se torna místico y tenebroso, para quienes disfrutan de las películas de terror, es momento de una pausa y disfrutar una lectura, hechos naturales o sobrenaturales de la vida, tenebrosas leyendas que nos contaron nuestros padres. Te invito a disfrutar de una leyenda urbana como lo hacíamos en nuestra niñez.

 

La tierra sin mal a lo largo de la historia albergo diferentes culturas, creyentes y supersticiosos de las cosas paranormales y del más allá, según sus creencias entre la tierra y el infierno existe un portal, por donde asiduamente hay entidades que regresan a sus hogares o lugares de orígenes.

Bienvenidos queridos amigos a otro sábado de suspenso, los correntinos somos muy supersticiosos, desde niños fuimos inculcados a creer y respetar las cosas paranormales, la tierra sin mal alberga miles de historias de hechos que han sido presenciados.

Fuente: Pixabay

 

La tierra sin mal puede llegar a ser una verdadera aventura para cuando eres un niño, alberga cientos de lugares hermosos para visitar, bosques arbolados, lagunas de aguas azules, lagos sombríos y praderas cubiertas de zetas, salir a caminar por los callejones arbolados en hora de la siesta se torna mágica, aunque todas estas cosas se ven privadas los días de lluvias.

 

La semana se hizo largo, eran épocas de pruebas finales en el colegio, días para demostrar todo lo aprendido durante el año, finalmente llego el día sábado, todo estaba planeado del día anterior, futbol por la mañana, después de almorzar una visita a la mágica lagunita del barrio, finalmente algunos juegos en el bosque.

La ansiedad de la planificación no me dejo dormir, antes de que saliera el sol ya estaba levantado, el cielo se veía gris, una mala señal para nuestros juegos, algo que después de desayunar lo comprobaría, el agua que emanaba de las nueves gris, decían que el día estaría negado, vivir en un lugar así con lluvia puede ser lo más aburrido que pueda existir.

Fuente: Pixabay

 

Mi madre tenía experiencia en estos casos, a ella le toco vivir situaciones similares, en estos casos nos entretenía contándonos algunas de las extrañas vivencias de sus tíos, así fue como nos relató la historia del sapo de caña.

 

El sapo de caña es un extraño animal, son animales grandes, en algunos casos como un perro, estos animales no son originarios de nuestras tierras, fueron traídos por inmigrantes para eliminar las plagas de los cañaverales.

 

Mi madre nació y creció en un paraje llamado San Judas, un lugar desolado y olvidado en el tiempo, ideal para que pasaran cosas extrañas. El abuelo era el mayor de muchos hermanos, entre ellos había un adolescente llamado Cornelio.

Cornelio era un intrépido joven, esos de que no le teme a nada, enamoradizo como él solo, de novio con muchas jóvenes del paraje, por esta razón, al caer la noche, ensillaba un zaino y salía a mariscar mujeres.

Fuente: Pixabay

 

Su madre era una mujer viejita de creencias nativas, siempre recomendaba que no saliera de noche y que tuviera mucho cuidado con el sapo de caña. Cornelio escuchaba a su madre y no podía para de reír al escuchar estas cosas, la abuelita siempre decía lo mismo, ¡Después no diga que no te advertí! Fin de la discusión.

 

El tío estaba muy enamorado de la hija del dueño del almacén de ramos generales, curiosamente Ignacio, un buen amigo del tío Cornelio, también quería el amor de Isabela, la bella joven no sabía por quién decidirse, en esas épocas, este tipo de disputa se resolvía a mano de puñal.

 

Cornelio en este tipo de contienda tenía mucha experiencia, Ignacio no era un buen rival, Ignacio esto sabia, pero los hombres muchas veces hacemos cualquier locura por el amor de una mujer. Cornelio quería mucho a su amigo, jamás lo lastimaría, trato de hacerlo entrar en razones, para ello le invito a realizar una proeza.

La prueba consistía ir al bosque y desafiar al sapo de caña. Según la creencia campera, el sapo de caña por las noches, si era molestado podía convertirse en un yaguareté muy bravo. Cornelio descreía de este tipo de mitos, creyó que su amigo no se animaría a realizar algo así, sin embargo, sorprendiendo a todos los presentes aceptando la proeza.

Fuente: Pixabay

 

Según la leyenda el sapo de caña por las noches hace un sonido muy extraño, algo muy similar al llanto de un niño pequeño, cualquiera que hiciera un sonido igual, desafiaba la presencia del sapo de caña.

 

Los amigos en la oscuridad de la noche salieron rumbo al monte, el camino era alumbrado por una tenue luz de la luna, al llegar en la profundidad del bosque comenzaron hacer el sonido del llanto del niño, rato más tarde comenzaron a escuchar ruidos de ramas que se rompían, señal de que alguien más estaba con ellos en el bosque.

 

Los ruidos se hicieron más frecuentes, el sonido de las roturas de las ramas indicaban que algo en la oscuridad estaba más cerca, en ese momento la luna está cubierta por las nubes, esto hacia que el bosque estuviera muy oscuro, en un destello de luz pudieron ver a un enorme sapo entre las ramas, Tan grande como el perro del abuelo.

El sapo abrió la boca y de ella salió el llanto del niño más tenebroso que pudiera existir, el valiente Cornelio se paralizo del miedo, vio como el sapo se agrandaba cada vez más, el miedo hizo que cerrara sus ojos, Ignacio saco fuerza vaya a saber de dónde y salió corriendo del bosque.

Fuente: Pixabay

 

Cornelio paralizado del miedo solo alcanzo a ver una gran sombra que paso corriendo por su lado, seguido de un viento muy frio, pasos más atrás escucho el gran rugido del yaguareté, al volver el destello de la luna, pudo comprobar que el sapo de caña ya no estaba.

 

Algunos segundos más tarde, detrás suyo escucho volvió a escuchar el tenebroso llanto del niño, luego el tradicional rugido del felino, seguido del desgarrador grito de auxilio pedido por Ignacio, Cornelio seguía en estado inmóvil, sus deseos era correr tras el felino, sin embargo por mucho que intentaba, sus piernas no respondía.

 

Solo pudo hacerlo tras escuchar dos disparos de escopetas, Cornelio recobro la movilidad de su cuerpo, salió corriendo en dirección a los disparos, corría tan veloz como podía por el estrecho camino, en un momento se encontró de frente con el yaguareté, paro su marcha y espero lo peor, sin embargo, el yaguareté paso por su lado sin hacerlo daño, el animal camina lentamente por el estrecho camino dejando a tras un regadero de sangre, señal de que estaba herido.

 

Cornelio no podía creer de su buena suerte, en otro momento el yaguareté no lo hubiera dejado con vida, tras correr y llegar a la pradera diviso un gran bulto, la nube se corrió dando paso a la luz de la luna. La clara luz de la luna dejo ver a Ignacio tirado en el suelo cubierto de sangre, mientras que un cazador trataba de ayudarlo, en su pierna izquierda, un gran torniquete impedía que se desangre.

El yaguareté ataco a Ignacio en la pradera, por suerte el cazador regresaba a su hogar con algunas presas de caza y pudo ayudar al joven, con el primer disparo logro que el felino soltara la pierda de Ignacio y con el segundo hizo que el animal se internara en el bosque.

Fuente:

 

El hombre con la ayuda de Cornelio subieron a Ignacio sobre un caballo y ambos fueron a la casa del enfermero de la colonia, mientras el cazador fue tras el yaguareté, Cornelio dio las coordenadas de la dirección en que se dirigió el felino.

 

El cazador no pudo hallar al yaguareté en la dirección que indico el tío Cornelio, en su lugar encontró muerto a un enorme sapo, tan grande como un aguara, de su boca salía un gran trozo de carne envuelto con tela de jean, muy similar a la tela del pantalón de Ignacio.

 

Ignacio perdió su pierna y en compensación gano a la dama, mientras que el tío Cornelio comenzó a escuchar más a su madre, la conquista de mujeres las hacía en horario de la siesta.

 

Nunca se pudo comprobar si la carne que había dentro de la boca del sapo, era parte de la pierna de Ignacio y si el sapo de caña, era el yaguareté que ataco al joven. Sin embargo debo admitir que había muchas coincidencias con la leyenda del ¡Sapo de Caña!

 

Esta es otra historia que alberga la tierra sin mal, algo que vivo y escucho mi madre en su niñez, nadie puede certificar que esta historia sea ciertas, como dice mi madre. Que las hay las hay.

¿Ya has probado la interfaz alternativa de Steemit? ¡ SteemPress! Una novedosa manera de publicar tus post.

Vote steempress como testigo

https://steemit.com/~witnesses

Sábado de suspenso: ¡” La serpiente de Quitilipi”!

Muchas gracias queridos amigos por la compañía y lectura de mi post, los días han pasado muy rápido, nuevamente hemos llegado al día sábado, día en el que mi blog se torna místico y tenebroso, para quienes disfrutan de las películas de terror, es momento de una pausa y disfrutar una lectura, hechos naturales o sobrenaturales de la vida, tenebrosas leyendas que nos contaron nuestros padres. Te invito a disfrutar de una leyenda urbana como lo hacíamos en nuestra niñez.

 

La tierra sin mal a lo largo de la historia albergo diferentes culturas, creyentes y supersticiosos de las cosas paranormales y del más allá, según sus creencias entre la tierra y el infierno existe un portal, por donde asiduamente hay entidades que regresan a sus hogares o lugares de orígenes.

 

Bienvenidos queridos amigos a otro sábado de suspenso, los correntinos somos muy supersticiosos, desde niños fuimos inculcados a creer y respetar las cosas paranormales, la tierra sin mal alberga miles de historias de hechos que han sido presenciados.

 

Voy a narrar una historia que sucedió en la provincia del Chaco-Argentina en la localidad de Quitilipi.

Su nombre hace honor a un pequeño búho que vive en estas zonas del mundo, al que normalmente llaman “quitilipi, ñacurutu o tuku” este último es una denominación “quichua”, derivado de la palabra “tukuchikk” que significa “acabar o concluir una cosa” quizás por esto es el misticismo del lugar

Fuente:

 

Cuando mis padres se separaron nos tuvimos que mudar de casa, mama trabajaba de empleada en una casa de familia, sus ingresos no nos permitió alquilar una casa en nuestro mismo barrio, lamentablemente nos tuvimos que mudar a un barrio fuera del conurbano correntino.

 

El lugar más próximo a la ciudad era el barrio Ponce, un barrio olvidado en el tiempo, los gobernantes desconocían la existencia de este lugar, si juzgamos por su precaria apariencia. Calles de arenas cubiertas de sombras arboladas, el sonido del viento erizaban la piel trayendo consigo los sonidos del canto de la gallina del monte y el cirirí.

 

En las noches oscuras, atemorizan los ruidos selváticos, el canto del pucu, pucu, el aullido del aguara pope (lobo del monte) el temido sonido que causaba el suindá (lechuza) canto malagüero, según los ancianos afirmaban anunciaciones de desgracias o muerte de alguna familiar.

 

Vivir en este místico lugar, despertó mi curiosidad en las cosas esotéricas que albergaba el lugar, en mi búsqueda por el descubrimiento conocí a Doña Minga, una mujer de sangre india, madre de un amigo. Minga era una mujer muy ocupada, criar a sus siete hijos consumía todo su tiempo, salvo el día domingo por la tarde, momento en que Don Andrés, su esposo, se ocupaba de los niños.

Los domingos por la tarde se convirtieron en una visita obligada a la casa de la señora Minga, en compañía de su hijo mayor (mi amigo) nos sentábamos junto al leño hogar a escuchar sus aventuras de niña. Nació y creció en una familia muy humilde de la comunidad india del chaco, vivió hasta su adolescencia en un lugar remoto en medio de la nada, al que hoy conocemos como Quitilipi. Solo doce años vivió junto a la comunidad indígena, tiempo suficiente para conocer y adquirir sus costumbres y tradiciones.

Fuente: Pixabay

 

Un domingo en que las inclemencias del tiempo azotaban el viejo barrio, Doña Minga decidió relatar una extraña y terrorífica historia que había vivido junto a sus familiares.

 

Su familia se dedicaba a la agricultura, plantaban todo tipo de hortalizas en un pequeño huerto que estaba a más de un kilómetro de distancia del asentamiento donde vivían, su ubicación era estratégica, cerca de una cadena montañosa para proteger sus plantaciones de los fuertes vientos del sur, además aprovechaban las vertientes de aguas que descendían de la montaña para el riego de sus plantas.

 

Cada mañana asistían al huerto para hacer el mantenimiento diario de sus verduras, escarpir, erradicar las malezas y cosechar hortalizas frescas para la elaboración de sus alimentos, en cierta ocasión, notaron a las hierbas que viven la vera del sendero, seca o quemada, como cuando un poderoso químico abrasivo cae sobre ella, aunque era raro no prestaron mayor atención.

Cosas inauditas comenzaron a pasar en el asentamiento, las aves del lugar migraron, los patos del lago, una mañana desaparecieron y no regresaron, las gallinas y otras aves domésticas desaparecieron. En la aldea nadie podía dar una explicación a lo sucedido.

Fuente: Pixabay

 

Una mañana al llegar al huerto, toda la plantación estaba seca, no quedo una sola planta de hortaliza en pie, esta situación era de extrema preocupación para los habitantes del asentamiento, ya no quedaba comida para subsistir en el lugar.

 

Los indígenas cazadores salían en busca de presas para cazar, cada día recorrían cientos de kilómetros y no encontraban nada, aves, roedores, animales silvestres, eran como si se lo tragara la tierra, la poca guarnición de comidas estaba a punto de terminarse, un lujo que no se podían dar, habían muchos pequeños al que debían alimentar a diario.

 

Un cazador propuso caminar hasta las montañas que limitaba con la Ciudad de Santiago del estero, tierras sagradas, lugar prohibido para la cacería, un verdadero paraíso para los animales, ahí habitaban, llamas, guanacos y ciervos del monte, con algunos animales podían pasar toda la temporada de invierno que se aproximaba.

El cacique no estuvo de acuerdo y se negó rotundamente, califico la idea como descabellada, sin embargo el más valiente de los cazadores tomo la determinación de hacer caso omiso las recomendaciones del líder, debía velar por la integridad y la salud de sus hijos, una obligación que iba más allá de su propia vida.

Fuente: Pixabay

 

El valiente cazador resulto ser el padre de Doña Minga, el padre organizo muy bien su viaje, preparo alimento y agua para permanecer varios días en el impenetrable, tomo sus hachas de manos, arco y flecha y salió rumbo a las sagradas montañas.  el padre califico al lugar como el paraíso de los animales.

 

Varios días de caminatas tuvieron que pasar para la llegada al lugar, un gran bosque de algarrobal separaba de las montañas, el padre de doña Minga tomo su arco y preparo unas flechas para dar comienzo a la cacería, como era de esperar, al verlo, los animales comenzaron a correr, todos menos uno, un guanaco de gran tamaño se quedó esperando a escasos 50 metros, miraba al cazador de reojo, lentamente caminaba en dirección a un gran bosque, el padre de Doña Miga seguía sigilosamente, al darse cuenta estaba internado en un bosque enorme, con cientos de caminos alternativos, no siquiera sabía cómo llegó ahí.

En un abrir y cerrar de ojos el guanaco desaprecio de su vista, en su lugar estaba una enorme serpiente con el torso superior de una mujer, embravecido el animal se abalanzo sobre el cazador, en un instinto de supervivencia tomo su arco y fecha disparado sobe el cuerpo del animal. ¿Qué podía hacer unos simples palitos sobre el impenetrable cuerpo del gigante? Por mucho que intentara cada disparo fueron en vano, caminado hacia tras perdió pisada terminado en el suelo a merced del animal.

Fuente: Pixaby

 

Al sentirse indefenso sintió por primera vez lo que era el miedo, mucho escucho de esta palabra, pero nunca lo había sentido en su piel, el animal se abalanzó sobre él, su única opción fue cerrar los ojos y esperar las primeras mordidas del gigante animal.

 

Ante esta postura la gigante serpiente detuvo su ataque, grande fue sorpresa al escuchar hablar a la serpiente, quería saber qué hacía en el lugar sagrado y porque violo las sagradas tradiciones.

 

El padre de Doña Minga comento lo sucedido con el animal, quien afirmo ser el responsable de las inauditas situaciones, fue un acto de castigo para los habitantes del lugar, por abuzar de la fauna autóctonas del lugar.

 

El cazador confirmo no haber sido ellos, fueron los cazadores de la tribu india quienes corrieron del lugar a cazadores furtivos. La enorme serpiente sugirió a que regresara al asentamiento, al llegar todo volvería a la normalidad.

 

Esta es otra historia que alberga la tierra sin mal, algo que vivo y escucho Doña minga en su niñez, nadie puede certificar que estas historias sean ciertas, como dice mi madre. Que las hay las hay.

¿Ya has probado la interfaz alternativa de Steemit? ¡ SteemPress! Una novedosa manera de publicar tus post.

Vote steempress como testigo


https://steemit.com/~witnesses

Muchas gracias queridos amigos por la compañía y lectura de mi post, los días han pasado muy rápido, nuevamente hemos llegado al día sábado, día en el que mi blog se torna místico y tenebroso, para quienes disfrutan de las películas de terror, es momento de una pausa y disfrutar una lectura, hechos naturales o sobrenaturales de la vida, tenebrosas leyendas que nos contaron nuestros padres. Te invito a disfrutar de una leyenda urbana como lo hacíamos en nuestra niñez.

 

La tierra sin mal a lo largo de la historia albergo diferentes culturas, creyentes y supersticiosos de las cosas paranormales y del más allá, según sus creencias entre la tierra y el infierno existe un portal, por donde asiduamente hay entidades que regresan a sus hogares o lugares de orígenes.

 

Bienvenidos queridos amigos a otro sábado de suspenso, los correntinos somos muy supersticiosos, desde niños fuimos inculcados a creer y respetar las cosas paranormales, la tierra sin mal alberga miles de historias de hechos que han sido presenciados.

 

Desde que tengo uso de razón, vivir en mi país siempre fue un gran desafío, la historia habla de la mala administración de los gobiernos y las crisis económicas que estos causaron, aquellas que tuvimos que soportar los habitantes.

 

La ciudad de Corrientes siempre se caracterizó por ser la de menor recurso económico del país, el costo de vida es muy alto y los salarios tienen el promedio más bajo Argentina, esta combinación, hace que las personas tengan que buscar alternativas para abaratar sus costos de vida.

Una manera que encontraron las personas para contribuir en la economía hogareña, fue la de sembrar sus propios alimentos, el suelo correntino es muy fértil lo que hace ideal ¡Cualquier semillas que plantes da frutos!

Fuente: pixabay

 

La fauna silvestre fue una opción a la hora de agregar proteínas al organismo, la tierra sin mal alberga ciento de especies que son comestibles, el correntino es consiente a la hora de utilizar este recurso, toma lo necesario de la naturaleza para poder vivir.

 

La historia de hoy, narro en primera persona el tío Juan, algo que le sucedió en su adolescencia y lo atribuyo a su incesante y desmedida manera de cazar.

 

Todo sucedió hace mucho tiempo, en un paraje llamado El sombrero, un lugar inhóspito, rodeado de densa espesuras, escasas taperas en cientos de kilómetros a la redonda, un lugar donde abunda la miseria y escaseas las necesidades básicas.

El tío juan era el mayor de muchos hermanos, vivían en una pequeña casita de adobe y paja, su padre, un cuidador de una arrocera vecina que trabajaba por escasas monedas, su mama estaba al cuidado del hogar y una huerta de hortalizas.

Fuente: Pixabay

 

Desde niño, el tío tuvo que aprender a cazar para llevar algo de proteína a la mesa, comenzó con lo que se llama cacería liviana, consiste en cazar animales con ondas y trampas caseras, como el arquito y la cimbra.

 

Este método no falla a la hora de cazar perdiz, palomas y algún roedor como el apereá. Estas presas eran más que suficiente mientras sus hermanos eran pequeños, a medida que fueron creciendo, tuvo que recurrir a otros métodos de caza.

 

El tío Juan sabía que algo tenía que hacer para mejorar su método de cacería,

una mañana su padre comento en la mesa, la existencia de un trabajo temporal que ofrecía la arrocera, no dudo un solo segundo en trabajar en la recolección anual del arroz, el trabajo no duro mucho tiempo, con el dinero ahorrado pudo comprar una escopeta de dos caños, calibre 20.

Fuente: Pixabay

 

El tío debía salir a cazar para que su madre cocinara para sus hermanos, con el tiempo y práctica se volvió un gran cazador, cazaba todo lo que se cruzara en su camino, en la zona abundaban las liebres, el ciervo, el tatú y la gallina del monte.

 

A medida que fue creciendo, visitaba otros lugares, así fue como descubrió una pequeña isla donde habitaban los carpinchos o capibara, el carpincho es un roedor gigante, dueño de una carne muy sabrosa, tan sabrosa que no se compara con nada, incluso con la carne del cerdo.

 

Cada mañana se hacía presente en el lugar y tomaba desprevenido a algún carpincho que aprovechaba el calor del sol tirado a la vera del riachuelo, sus visitas se hicieron más frecuentes, esto no pasó inadvertido por su padre.

 

Una mañana mientras desayunaban, su padre comento que toda la naturaleza tenía su dueño y había que agradecer a él por permitir tomarlo, inclusos los carpinchos poseían un señor que cuidaba de ellos y se les presentaba  a aquellos que abuzaran de su cacería.

 

Como era de esperar, un adolescente no podía creer en estas habladurías, el tío continuo con la cacería desmedida del carpincho, al ver que el tío no entendía la situación, su papa volvió hablar con él, advirtiendo que su encuentro con el dueño del carpincho no sería nada agradable, él lo había vivido en carne propias hace muchos años, era la razón para que nunca saliera al monte a cazar animales.

 

Estas palabras entraron por un oído y salieron por el otro, Juan conocía algunas leyendas de los dueños del monte, era solo eso ¡Viejas leyendas para persuadir a los cazadores! El tío estaba convencido de que estas cosas no existían, por eso aposto aún más, comenzó a cazar tantos carpinchos como pudiera para vender su carne.

En una oportunidad, un amigo comento que los carpinchos por las noches se refugiaban de los cazadores en la isla, una pequeña montaña de tierra cubierta de arbustos que no superaban los trecientos metros a la redonda, un lugar ideal para cazar grandes cantidades de animales.

Fuente: pixabay

Este amigo en común hizo ver que con grandes cantidades se podrían llegar a vender hasta los cueros del carpincho, algo muy buscando en el negocio de la peletería. Se tomaron un tiempo para organizar la cacería nocturna, debían esperar la llegada de la primavera, las noche en esta estación era más iluminadas y cálidas.

 

Finalmente el día de la cacería llego, también lo hizo a oídos de su padre, quien se opuso totalmente a esta locura, sin embargo el tío estaba decidido a realizar la proeza. La noche llego y con él los rayos de la luna que iluminaban como si fuera de día, ideal para poder ver de lejos a sus presas.

 

Cruzaron sigilosamente el brazo del rio Paraná, el embalsado y los camalotes soportaban sus pesos, al llegar a tierra, se quedaron acostado en el suelo para no ser visto por los carpinchos

ingresaron del lado contrario al viento para que los animales no percibieran sus aromas, ambos cazadores fijaron sus presas, los animales más robustos fueron el objetivo, después de sonar el primer disparo los animales se dispersaron, algunos tomaron la maleza del campo, otros ganaron los camalotes dentro del rio.

Fuente:Pixabay

Con sus linternas el tío Juan y su amigo alumbraban los rastros de sangre que dejaban los animales heridos, a lo lejos, el tío vio su objetivo, pudo reconocer el carpincho que hirió de un tiro certero, el animal caminaba agonizante en dirección a los juncos, mientras que el animal del otro cazador se echaba en el agua.

 

El tío muy decidido siguió a su presa, alejándose de la compañía de su amigo, al llegar al lugar, solo había un gran chaco de sangre y rastros que se internaban en el bosque. ¡Algo no estaba bien! Como llegaría un animal tan lejos después de haber perdido tan sangre, ahora ya no estaba tan seguro de querer seguir al animal. Por un segundo pensó en la recomendación de su padre.

 

Pero no había llegado tan lejos para pensar en antiguas leyendas, se armó de valor y siguió los rastros que dejaba el animal herido, la sangre cada vez se internaba más en el bosque, el camino a medida que avanzaba se hacía más estrecho, las copas de los arboles oscurecían el lugar, la luz de la linterna ya no era suficiente, su corazón latía tan fuerte como podía, parecía que saldría volando por su boca, en un momento ve al animal caído en el suelo cerca de una gran roca, lentamente camino hasta ella, cuando dejo su escopeta para tomar el animal, la gran roca tomo vida, no podía creer lo que estaba sucediendo

Una criatura siniestra emergía de la entraña de la roca, su cara diabólica poseía grandes cuernos, de sus ojos parecían salir fuego, sus brazos soportaba grandes pesuñas y de su cintura para abajo era el cuerpo de una animal. El tío se quedó inmóvil por algunos segundos, su mente sabía que debía salir huyendo del lugar, sin embargo su cuerpo era inmune a su intención de correr, la criatura hablo en defensa de los animales silvestres, la caza desmedida devastaría con el ecosistema y solo por esta vez y ¡Ultima ves! Permitiría que se vaya. No importa que esté haciendo, la próxima vez que lo vea en el bosque, no saldría con vida de ella.

Fuente: Pixabay

Al escuchar estas últimas palabras, tomo dominio de su cuerpo y salió corriendo del monte, curiosamente se encontró con su amigo que salía tan veloz de la isla como podía, el joven afirmaba haber tenido un encuentro con el dueño de los carpinchos, algo muy similar a lo que vivo el tío Juan.

 

Llego tan asustado que no pudo ocultar lo sucedido a su padre, escucho pacientemente el relato de su hijo, lejos de reprimirlo o decir ¡Te lo dije! Acerco ropa limpia para que se cambiara y se metiera en la cama. Solo dijo ¡Tranquilo, mañana será otro día!

 

El tío nunca más volvió a cazar, al poco tiempo se mudaron del paraje el sombrero, su padre consiguió trabajo en la capital correntina.

 

Esta es otra historia que alberga la tierra sin mal, algo que vivo el tio en su niñez, nadie puede certificar que estas historias sean ciertas, como dice mi madre. Que las hay las hay.

¿Have you already tried the Steemit alternative interface? SteemPress! A new way to post your post.