Martes de leyendas y cuentos (Aprender de las decisiones que tomamos)

Fuente: Pixabay

Muchas gracias queridos amigos por la compañía y lectura de mi post, los días han pasado muy rápido, nuevamente hemos llegado al día martes, día en el que mi blog se torna místico y mágico, es momento de una pausa y disfrutar una lectura con el encanto de una leyenda, hechos naturales o sobrenaturales de la vida, mágicos episodios que nos contaron nuestros abuelos, o aquella amorosa lectura que nos proporcionaron nuestros padres antes de dormir. Te invito a viajar en el tiempo y disfrutar una hermosa leyenda como lo hacíamos en nuestra niñez.

 

La vida es un verdadero misterio, nunca sabes lo que te espera, No a todos nos toca vivir de la misma manera. Lo cierto es que vamos por el mundo sorteando obstáculos y eligiendo caminos

caminos que nos lleve a la felicidad, hacemos muchas cosas en busca de esta satisfactoria sensación, invertimos tiempo y dinero buscando la felicidad y muchas veces los tenemos muy cerca nuestro y no nos damos por enterado, la felicidad puede estar junto a ti, solo debes ser capaz de verla.

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La historia de hoy nos llevara a un lugar mágico e increíble, Un hermoso lugar lleno de misticismo e historia. Este relato está inspirado en la historia del “El asno, el perro y el lobo” trata de un viejo burro que no tiene empatía con los demás, finalmente este desinterés en ayudar a los demás, le enseñara una muy buena lección. Una hermosa historia que comienza así.

 

En un coqueto poblado vivía un joven adolescente muy consentido, sus padres disponían de un buen pasar económico, lo que facilitaba poder complacer todo lo que el joven deseaba, como toda familia pudiente, vivían en las oficinas de su empresa para mantener y resguardar sus fortunas.

 

La crianza y enseñanzas que recibía el joven estaba a cargo de la servidumbre de la estancia, al joven no le faltaba nada materialmente hablando, aun así se sentía solo, extrañaba la compañía de sus padres, en una conversación que tuvo con ellos dejo entrever su soledad.

 

Los padres, personas muy inteligentes, pudieron comprender el mensaje que dejaba saber el joven, en su afán de redimir las falencias, accedieron al pedido de compañía que formulaba el muchacho, en el próximo cumpleaños llego de sorpresa, un hermoso cachorro de Labrador y un pequeño burrito.

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Los años fueron pasando, las compañías del joven crecieron junto a él, el pequeño cachorro se convirtió en un hermoso perro Labrador, por su parte, el pequeño burrito siguió igual de pequeño, pero con mucha más experiencia y madures. ¡NO hace falta aclarar que crecieron juntos como una familia!

 

Finalmente sus ancianos padres fallecieron heredando una enorme fortuna, fue cuando se dio por enterado que se había convertido en un hombre y no sabía nada de la vida, para remediar la situación, tomo una importante decisión ¡Vender todos los bienes materiales!

 

Despojado de todo bien material, ya no había motivo alguno por permanecer en el bello poblado, en compañía de sus amigos, decidió recorrer el mundo y apreciar las cosas hermosas que se había privado durante mucho tiempo.

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Un importante desafío se había planteado el hombre. ¡Nada más y nada menos! Que conocer cada rincón del mundo caminando juntos a sus dos buenos amigos.

 

Para que la misión resultara exitosa, el hombre planifico y asigno responsabilidades a cada miembro del equipo, el pequeño burrito tuvo la misión de cargar los alimentos y agua para beber, el hombre se encargaría de la cartografía del viaje y el viejo labrador de la seguridad de los integrantes del equipo.

 

El desafío se cumplía según lo planeado, cada día caminaban los kilómetros establecidos, en menos de lo pensado llevaban recorrido más de la tercera parte del universo, hasta este momento los ánimos acompañaban al equipo.

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Deambular sin rumbo por el universo, desconocer a ciencia exacta la culminación del viaje, la vejez que no venía sola, sumado al cansancio y a las inclemencias del clima, la relación se estaba poniendo un poco tensa.

 

Después de una larga mañana de caminata, azotados por altas temperatura decidieron hacer una pausa para descansar, el agotamiento hizo que el hombre apenas llegara se pusiera a dormir una siesta bajo un árbol, el cansancio no le permitió ver el agotamiento y el hambre que tenían sus amigos, el astuto burrito se puso a comer hierbas frescas que rodeaban al árbol, el viejo labrador deambulaba el lugar sin poder encontrar algo de comer.

 

Después de mucho intentar, decidió pedir un favor al pequeño burrito.

 

-Querido amigo, no es mi intención molestarte, como has podido observar, llevo rato tratando de encontrar algo de comer. ¿Serias tan amable de ofrecerme una ración de comidas, que tu carga con tanto esmero? El pequeño burrito que estaba de muy mal humor le respondió.

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-¿Por qué me pones en este compromiso, sabes bien que la ración las ofrece el?

 

-¡Tienes mucha razón, sé muy bien que es así! Pero también sabes de la generosidad de nuestro amigo, el jamás se molestaría si tú me invita una ración de comida.

 

-¡No insista, no tiene caso, debes esperar que él se levante de su descanso!

 

Tras escuchar estas palabras, el viejo Labrador continúo buscando a sus alrededores algo que sirva para comer, el pequeño burrito miro a su amigo con desinterés y no tuvo empatía con su necesidad.

 

El pequeño burrito continuo alimentándose de hierbas fresca, escasos unos metros de allí, se escuchaba el correr del agua de un lago, algo que tentó al burrito, camino rumbo al espejo de agua muy decidido, al llegar puso una pierna en el agua, sin ver que ahí reposaba un cocodrilo y mordió su pierna, recordando que el perro estaba a cargo de la seguridad del grupo, pidió auxilio.

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-¡Por favor amigo, ven a salvarme, auxilio!

 

Al escuchar los gritos del burrito, el perro corrió fuertemente en su ayuda, al llegar vio que la situación no era tan grave, se trataba de un pequeño cocodrilo que solo rasgaría su piel, por este motivo decidió darle una lección al burrito diciendo.

 

-¡No insista, no tiene caso, debes esperar que él se levante de su descanso!

 

La enseñanza de la historia, es que debemos tener empatía con las personas que nos rodean, estar dispuestos a servir y ayudar a quienes necesitan, de lo contrario, no esperemos que alguien nos ayude cuando estamos necesitados.

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