Sábado de suspenso: ¡”La casa de Doña Minga”!

Fuente: pixabay

Muchas gracias queridos amigos por la compañía y lectura de mi post, los días han pasado muy rápido, nuevamente hemos llegado al día sábado, día en el que mi blog se torna místico y tenebroso, para quienes disfrutan de las películas de terror, es momento de una pausa y disfrutar una lectura, hechos naturales o sobrenaturales de la vida, tenebrosas leyendas que nos contaron nuestros padres. Te invito a disfrutar de una leyenda urbana como lo hacíamos en nuestra niñez.

 

 

La tierra sin mal a lo largo de la historia albergo diferentes culturas, creyentes y supersticiosos de las cosas paranormales y del más allá, según sus creencias entre la tierra y el infierno existe un portal, por donde asiduamente hay entidades que regresan a sus hogares o lugares de orígenes

Bienvenidos queridos amigos a otro sábado de suspenso, los correntinos somos muy supersticiosos, desde niños fuimos inculcados a creer y respetar las cosas paranormales, la tierra sin mal alberga miles de historias de hechos que han sido presenciados.

Fuente: Pixabay

 

 

La situación del país era muy crítica, escases de alimentos, inflación más alta de toda la historia y el desempleó, eran algunas cuestiones que aquejaban a los habitantes de mi provincia. Mi madre trabaja como personal doméstica en casa de unos reconocidos doctores, esto no seguiría así por mucho tiempo.

 

 

Mi padre, un hombre muy celoso de mi madre termino por arruinar la relación, la que culmino en una separación, el salario de mama no daba para pagar un alquiler en el hermoso barrio en donde vivíamos, debimos buscar donde vivir fuera del conurbano correntino.

 

 

Así fue como llegamos al Barrio Ponce, un barrio alejado de toda realidad, al parecer este lugar no existía en los planes y muchos menos en la cabeza de los gobernantes, un barrio pequeño en donde las necesidades básicas no estaban cubiertas y eran reemplazadas por grandes necesidades.

 

 

De calles había pequeños senderos de arenas cubiertas por sombrías arboledas, la luz eléctrica estaba a año luz de nuestro hogar, las que iluminábamos con pequeños candiles caseros creados por nosotros, el agua potable brillaba por su ausencia, nos abastecíamos de ella de una pequeña laguna o agua que mama juntaba de la lluvia. Baños como estamos acostumbrados a ver, en el barrio era solo un sueño, en ese momento utilizábamos unos pozos negros en donde satisfacíamos nuestras necesidades fisiológicas.

Fuente:Pixabay

Al caer la noche era como estar en las películas de Boris Karloff, sonidos extraños, algo que mis oídos jamás habían escuchado, sumados a las habladurías y leyendas del lugar que hacían que se intensificaran mis miedos.

 

 

No paso mucho tiempo en acostumbrarme y ver las cosas positivas del lugar, de día era como vivir en algún lugar soñado, Bosques de grandes árboles en el que jugábamos con otros chicos de mi edad, o nadar en la laguna o el lago, o juntarnos para comer frutas silvestres como el ñangapiri o guapuru.

 

 

En aquella época tenía ocho años de edad, como todo niño, pronto hice nuevos amigos, entre ellos, un niño a quien llamábamos el negro Flores, negro, era el hijo de Doña Minga, una mujer que vivía a unos 100 metros de casa, oriunda de la ciudad de resistencia, descendiente de una comunidad indígena.

 

 

Doña minga tenía una particularidad, le encantaba contar anécdotas y leyendas de sus ancestros, su forma de narrar las historias era cautivante, te mantenía enfocado en ella, incluso percibías, como si estuviera presente en el lugar mientras ocurrían los hechos.

Fuente: Pixabay

 

Una noche en que mi madre se internó en la clínica para dar a luz a mi hermana, me quede a dormir en casa de mi amigo, Doña Minga preparo una cama en la habitación de mi amigo, cuando su esposo y sus otros niños se quedaron dormidos, regreso a la habitación en donde dormíamos para contar algunas de sus leyendas.

 

Los cuentos de terror de Doña Minga tomaban relevancia en las noches, como dije, el barrio de noche era tenebroso por todos los ruidos extraños que se escuchaban.

 

 

En el barrio vivía una familia de apellido Peloso, tenían 10 hijos varones, según la creencia, el séptimo hijo varón al llegar a la adolescencia se convertiría en lobizón, este es un animal mitad hombre y mitad perro, es parte de la mitología india.

 

Doña minga comenzó a narrar un historia de lobizón que sucedió en su casa cuando era pequeña, ese día era muy especial, un día viernes de luna llena, según la creencia del pueblo, los lobizones salen en estos días a comer excremento de aves.

 

Esa noche en particular reunía varias coincidencias relacionada con el del mito del lobizón, un día viernes, noche de luna llena, a continuación de la habitación en donde dormimos estaba el gallinero de la familia, como dije, a este animal, le gustaba visitar lugares como este.

 

 

Serian como las doce de la noche mientras Doña Minga relataba lo sucedió en su niñez, la habitación era iluminada por una escaza luz del candil, cuando de repente escuchamos, un gran alboroto en el gallinero continuo a la habitación, las gallinas revoloteaban, haciendo un gran disturbio con sus alas, una respiración densa se escuchaba a continuación, como si fuera un toro salvaje que respiraba dentro.

Fuente: Pixabay

 

En la parte alta de nuestra habitación había un pequeño ventiluz, el que aprovechamos para mirar dentro del gallinero, lo que veíamos con mi amigo nos provocó un terror enorme, bajamos de la silla en el que estábamos subido para dar paso a Doña Minga, Al subir, pego un grito ensordecedor, pidió que apagáramos la luz del candil, para no atraer la atención del lobizón, lamentablemente ya era tarde, el animal se dirigió a la puerta de nuestra habitación, se podía escuchar como hacia fuerza contra la puerta de madera, sus uñas trataba de desgarrar la madera, los gritos que pegábamos despertó a Don Andrés, el padre de mi amigo.

 

Al salir de su habitación se encontró con el enorme animal, Don Andrés regreso a su habitación para tomar su rifle y balas de plata, según los que saben de estas cosas, solo las balas de plata puede ahuyentar a este animal, tras cargar el rifle disparo dos tiros certeros sobre el animal, al parecer hizo impacto sobre su cuerpo, ya que salió disparado del lugar.

 

 

Con la luz del candil pudimos iluminar la zona en donde Don Andrés acertó los tiros sobre el cuerpo de lobizón, en el lugar había mucha sangre, munido de un olor fuerte y desagradable, como a carne podrida, esta demás decir que esa noche no pudimos dormir del miedo.

Fuente: Pixabay

 

 

Pasado una semana nos enteramos que Luis Peloso falleció producto de una gran infección, sus padres comentaban que su hijo sufrió unas heridas en el cuerpo que no se hiso ver y se le infesto, nunca pudimos relacionar que esas heridas fueron realizadas por las balas de Don Andrés.

 

Esta es otra historia que alberga la tierra sin mal, algo que vivimos en casa de Doña Minga, nadie puede certificar que esta historia esté relacionada con el lobizón, ya que lo que vimos, fue un perro gigante de ojos rojos como el fuego, como dice mi madre. Que las hay las hay.

¿Ya has probado la interfaz alternativa de Steemit? ¡ SteemPress! Una novedosa manera de publicar tus post.

Vote steempress como testigo

https://steemit.com/~witnesses

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *