Sábado de suspenso: ¡”La aparición de la dama de blanco”!

Fuente: pixabay

 

 

Muchas gracias queridos amigos por la compañía y lectura de mi post, los días han pasado muy rápido, nuevamente hemos llegado al día sábado, día en el que mi blog se torna místico y tenebroso, para quienes disfrutan de las películas de terror, es momento de una pausa y disfrutar una lectura, hechos naturales o sobrenaturales de la vida, tenebrosas leyendas que nos contaron nuestros padres. Te invito a disfrutar de una leyenda urbana como lo hacíamos en nuestra niñez.

 

La tierra sin mal a lo largo de la historia albergo diferentes culturas, creyentes y supersticiosos de las cosas paranormales y del más allá, según sus creencias entre la tierra y el infierno existe un portal, por donde asiduamente hay entidades que regresan a sus hogares o lugares de orígenes.

Bienvenidos queridos amigos a otro sábado de suspenso, los correntinos somos muy supersticiosos, desde niños fuimos inculcados a creer y respetar las cosas paranormales, la tierra sin mal alberga miles de historias de hechos que han sido presenciados.

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Nuestros ancestros han transmitido diferentes tipos de leyendas, una práctica manera de enseñar e influenciar a las personas a través del razonamiento o el miedo que transmitían sus historias, aquellas que fueron transmitiendo de generación en generación hasta nuestros días.

 

La Provincia de Corrientes, desde que tengo uso de razón siempre fue una ciudad muy pobre, sin dudas la de menor recursos de mi país, por esta razón tardo muchos años en urbanizarse, carecía de los servicios básicos como el agua potable, el alumbrado público, las cloacas, incluso las calles no eran urbanas, las casas se comunicaban entre sí por medio de pequeños caminos que zigzagueaban los montes que estaban por doquier.

 

Las casas estaban emergidas en medio de la naturaleza, lo que hacía que las noches sin lunas fueran muy oscuras, las personas que salían de noche tenían que hacerlas con un candil en las manos, aunque no era muy común ver personas caminado una vez que haya oscurecido.

Los padres de mi madre vivan en la zona sur de la capital correntina, el transporte público más cercano te dejaba a más de veinte cuadras de la casa de mis abuelos, para llegar a ella debías pasar por un gran potrero al que llamábamos el potrero del molino, luego caminar por un sendero que bordeaba una gran arboleda de eucaliptus, pasar un pequeño riacho que lo hacíamos por un puente creado con una gran rama de un árbol.

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El riacho era muy profundo, pasar por ese improvisado puente siempre fue muy peligroso, si por descuido caías al agua, no salías vivo de allí, cada vez que mi madre anunciaba que visitaríamos a mis abuelos sentía pánico.

 

Para hacer más tenebroso la situación debo decir que la casa de mis abuelos estaba cerca del cementerio san juan bautista, en aquella época mi madre tenía unos 22 años de edad y yo quizás unos cinco años, una o dos veces por semana visitábamos a mis abuelos, así fue como mi madre escucho de boca de su hermano la historia que voy a narrar.

 

Mama tenía un hermano menor adolescente. ¡Mi tío Beto! El tío pasaba por la etapa del enamoramiento, por las noches salía con sus amigos, en esa época los jóvenes eran amantes de la música y del baile. Era muy común que visitaran los boliches de la zona.

A la abuela María, no le gustaba mucho que su hijo saliera por las noches, ella, una mujer criada a la manera antigua, sus pensamientos eran que la noche se hizo para dormir y que las almas en pena salían a buscar el camino al más allá.

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Como se podrán imaginar, estos pensamientos de la abuela no les importaban a los adolescentes, hacían caso omiso de lo que pudiera opinar la abuela.

 

Una de esas tantas noches el tío Beto salió a bailar con sus amigos, en aquella época estaba de moda un boliche llamado El Castillo (en honor a la forma del edificio) la fiesta estaba en su mejor momento, cuando pasado la doce de la noche se hizo presente en la pista de baile una hermosa joven vestida de blanco.

 

El tío era un joven bien parecido, esos muchachos de campo bien fornidos y de cuerpo trabajado, producto del trabajo de la agricultura, lo cierto es que en menos de media hora la joven bailaba en medio de la pista con mi tío, un rato después llego el momento de la música lenta, situación muy esperado por los jóvenes, era el momento de abrazar a la joven.

El cuerpo de la joven estaba muy frio, algo que llamo la atención de mi tío, dentro del boliche hacía un calor abismal, la joven estaba muy bella que poco importaba la temperatura de su cuerpo, en poco tiempo estaban abrazados como si se conocieran de toda la vida.

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Lentamente la noche comenzó a dar paso a la claridad del día, momento en que la joven anuncio su partida, mi tío se ofreció acompañarla hasta su casa, algo que ella agradeció ya acepto muy feliz, caminaron abrazados varias cuadras en dirección al cementerio San Juan Bautista, hasta ahí el tío no sospechaba nada.

 

La joven dijo llamarse Delfina Solís y que vivía en las viviendas que estaban cerca del cementerio, una cuadra antes, ella pido a mi tío que allí se despidieran, su padre era un hombre muy celoso, si los veían juntos haría un gran escándalo, el tío se despido con un beso y quedaron verse de nuevo la noche del viernes.

La joven era muy bella, pero sus besos eran amargos, fríos y ásperos, como la de una mujer anciana, antes de partir mi tío tomo sus manos y dio un tierno beso, sus manos estaban helados como dos cubos de hielo, la joven soltó su mano y se retiró en dirección del cementerio.

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Mi tío Beto hizo como si se fuera y se escondió detrás de un árbol para que la joven no lo viera, la bella dama camino muy rápido, sus pies no se veía que tocara la tierra, metros antes de la entrada del cementerio paro su marcha y miro en dirección donde se había despedido del tío, al no verlo entro en el cementerio.

 

Al ver esto mi tío casi se muere del susto, no podía creer lo que estaba sucediendo, en un momento recordó y comenzó a relacionar toda la situación, el vestido blanco, muy similar los que usan las mujeres fallecidas, sus manos heladas y sus besos ásperos, por un largo tiempo se quedó inmóvil, no podía creer lo que estaba pasando, después que recobro la razón se dijo a si mismo que debía haber una explicación lógica.

 

Camino en dirección al cementerio, el sereno del lugar era amigo de sus padres, una vez que llego ahí, hablo con Cuchin y comento la situación que acababa de vivir, Cuchin escuchó atentamente el relato de mi tío, una vez que termino de hablar dijo.

Creo que sé a qué difunto te refieres, su nombre es Delfina Solís, al escuchar su nombre un escalofrío gano su cuerpo, no podía creer lo que estaba viviendo, al llegar al sepulcro pudo ver la fotografía de la fallecida, se la veía muy hermosa y feliz.

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Salió del cementerio corriendo y no paro hasta llegar a su casa, al llegar comentó lo sucedió con todos los presente, así fue como mi madre supo lo que había sucedido aquella noche.

 

Esta es otra historia que alberga la tierra sin mal, algo que vivo y escucho mi madre en su niñez, nadie puede certificar que estas historias sean ciertas, como dice mi madre. Que las hay las hay.

 

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