Sábado de suspenso: ¡”la niña huérfana”!

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Muchas gracias queridos amigos por la compañía y lectura de mi post, los días han pasado muy rápido, nuevamente hemos llegado al día sábado, día en el que mi blog se torna místico y tenebroso, para quienes disfrutan de las películas de terror, es momento de una pausa y disfrutar una lectura, hechos naturales o sobrenaturales de la vida, tenebrosas leyendas que nos contaron nuestros padres. Te invito a disfrutar de una leyenda urbana como lo hacíamos en nuestra niñez.

 

La tierra sin mal a lo largo de la historia albergo diferentes culturas, creyentes y supersticiosos de las cosas paranormales y del más allá, según sus creencias entre la tierra y el infierno existe un portal, por donde asiduamente hay entidades que regresan a sus hogares o lugares de orígenes.

 

Bienvenidos queridos amigos a otro sábado de suspenso, los correntinos somos muy supersticiosos, desde niños fuimos inculcados a creer y respetar las cosas paranormales, la tierra sin mal alberga miles de historias de hechos que han sido presenciados.

 

La historia de hoy es originaria de un lugar llamado Rincón del Sombrero, no conocía la historia hasta hace unos días. En mi provincia cuando fallece un ser querido, es muy común velarlo varios días, los familiares permanecemos todo este tiempo con él

hace unos días falleció un tío muy querido, hermano de mi madre, la concurrencia de personas fue enorme, venían amigos de cada rincón de nuestra provincia, cada uno de ellos contaba anécdotas de vida que habían compartido con Vicente, así se llamaba mi tío.

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El tío falleció el día viernes y lo velamos hasta el domingo por la mañana, estos días lo vivimos ambiguamente, con mucha tristeza y también con alegría, los amigos nos enseñaron muchas anécdotas hermosas que han vivido con el tío vichi, así  lo llaman sus amigos.

 

Mi madre tiene tres hermanos varones, Vicente, Beto y Ton, todos ellos tienen algo en común, gustan vivir en el campo, era muy común que al llegar el fin de semana se fueran a pasar varios días por ahí, los lugares que acostumbran visitar eran el rincón del sombrero, La colonia San Judas y Rincón del Madregon.

 

Estos lugares albergan muchas historias, en horarios nocturnos de los velorios, solo quedan con el familiar fallecido los varones, las mujeres van a descansar, por lo general en estas circunstancias las noches se hacen largas, para acortarlas se degustan aperitivos, café, mate, incluso es común contar anécdotas vividas con el familiar fallecido.

 

El tío Beto era muy compañero con su hermano Vicente, siempre se los veía juntos por el campo, grandes personajes, queridos en donde vayan, bailarines y guitarreros, donde sonaba una música, allí estaban ellos, no hace mucho tiempo, estaban en una peña en medio de un gran monte, allí vivía la familia Solís, muy conocidos en el rincón del Sombrero.

La familia Solís vive en un claro de una inmensa selva, una casa que había heredado don Solís de su madre. La casa era utilizada como vivienda de fin de semana, como al matrimonio le gustaba mucho el chamame (Música de mi provincia) los músicos llegaban a su hogar con sus guitarras.

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Fue así como los hermanos Fernández llegaron al lugar, como dije, dos personajes muy queridos en la zona, a su llegada se armó la bailanta, entre música y chamame, se hizo la doce de la noche, los lugareños son muy supersticiosos, son de creer que a partir de esa hora deambulan las almas en pena.

 

La fiesta estaba muy concurrida, los presentes bailaban felices al compás del chamame, fue el motivo para que don Solís dejara que continuara la fiesta, casi una hora había pasado de la media noche, en un momento dado, el lugar se quedó en silencio, las guitarras y los acordeones dejaron de sonar.

 

Por el portón trasero ingreso una niña vestida de blanco, cabellera negra azabache y de calzado llevaba puesta unas alpargatas, la niña ingreso al lugar muy sonriente, en medio del silencio y ante las miradas de todos los presente camino hasta el centro de la pista del baile, una vez allí, hizo señas a los músicos que continuara la fiesta.

Las caras de los presentes no salían del asombro, aquellos que conocían la historia estaban espantados. Mi tío Beto tocaba la primer guitarra, levanto la vista y miro a don Solís, buscaba la aprobación para seguir con la música, ante la aprobación la fiesta continua como si nada.

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La niña bailaba sola en medio de la pista, las parejas de baile se sentaron asombrados a observar a aquella niña que bailaba como endemoniada, zapateaba levantando polvo en medio de la pista, los músicos tocaron varios temas enganchados sin parar, la niña bailo hasta el cansancio, en un momento la música paro, fue entonces que la niña hizo una reverencia ante todos los presenta y se retiró del baile, las personas amagaron a seguirla, para ver hacia donde se dirigía o con que compañía andaba, no era común ver a una niña de siete u ocho años sola en la oscuridad de la noche.

 

Una anciana que estaba presente detuvo a las personas diciendo. Chaque u co la finada huérfana, querido decir, tengan cuidado esa niña es la fallecida huérfana.

 

El tío Vicente fue la nica persona que esa noche se acercó y saludo con sus manos a la niña bailadora, esa noche después de que la niña se había retirado, cometo que sus manos eran muy frías y de su blanco vestido se desprendía un olor muy especial, olía a un rico perfume mezclado con algo ácido

Al retiro de la niña la música seso y la anciana narro la historia de la niña huérfana, hacía muchos años la anciana vivía a un kilómetro de distancia en casa de sus padre, de vecinos tenían a los padres de la niña huérfana, cuando la niña tenía unos cuatro años, no se sabe en qué circunstancias, los padres de la niña desaparecieron dejando la a la niña solo, nunca más se supo de los padres.

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La niña creció sola en su casita, algunos vecinos la ayudaban con la comida otros con las vestimentas, narra la anciana que a la niña le encantaba el baile, cuando escuchaba música visitaba el lugar bailaba varios temas y se volvía a su casa.

 

Lo cierto es que unas de esas noches de baile, el día de su cumpleaños número siete, visito la casa de los padres de la anciana, allí se festejaba el día de una virgen, como lo hacía siempre, esa noche se presentó la niña y bailo toda la noche, poco antes del amanecer se despidió de todos los presentes y emprendió viaje a su casa

Al ser fin de semana nadie la visitaba, no hasta el día lunes, al no verla, el padre de la anciana fue hasta su casa, antes de llegar a su hogar la encontró muerta bajo un gran árbol de timbo, el cuerpo presentaba signos de abuzo y estrangulamiento. Desde ese día, cada vez que los padres de la anciana ponían música, el fantasma de la niña se hacía presente. Fue el motivo para que se mudaran de lugar.

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Mis tíos no podían creer lo que escuchaban, un escalofrío gano sus cuerpos, el temor de estar allí no les dejaba pensar, lo cierto es que nadie abandono el lugar hasta que no hubiera amanecido, mi tío Beto narro esta historia en el funeral de su hermano, como una anécdota mas que había vivido con él, después de esta historia nos quedamos toda la noche en silencio, pensando en el trágico final de la pobre niña.

 

Esta es otra historia que alberga la tierra sin mal, algo que vivo y escucho mi madre en su niñez, nadie puede certificar que estas historias sean ciertas, como dice mi madre. Que las hay las hay.

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